Un habitáculo
Receptivamente amaneció una despampanante manera de decir que enriquece a la postre una vejez que no parece tal, y se articula entre las denominaciones sin dilucidar, que con carencia de lucimiento habitan una rama enfundada entre esto y aquello.
La confusa intervención derramó sobre la claridad que imperaba entre el espejo enturbiado y los pasos a conciencia, una suerte de herrumbre inarticulada, que estableció certeramente los límites de un contenido que no cesa de derramarse incesantemente.
¿Un ejercicio de palabras es más que el contenido?
¿Acaso los inertes pasos son vívidos?
¿Una pregunta encierra el todo?
¿Digo entre líneas lo que no quiero?
¿Oculta la palabra la incapacidad de expresar la certeza?
¿Existe la posibilidad?
¿Qué es?
¿Para que?
Entre 4 paredes, la libertad no habita en el cielo raso.
Entre Juli y yo, no hay mediadores.
Entre mi velero y yo, hay toda cantidad de objetos y sujetos, y nada me distancia, ni nada media.
Entre lo que pienso y logro hacer hay un mundo y prácticamente nada.
Entre la felicidad y la desdicha, habitan los pares de opuestos y un solo pensamiento.
Habita incansable una necesaria sin razón, una forma maleable, que sin actitud aparente recita la desconocida fórmula que emite una boca que sin rostro, arrulla la pesadilla de un Nirvana en technicolor.
La palabra que dice y oculta, habitáculo para quien lee. Expresa lo que desea ser entendido. Dice lo que desea ser escuchado.
Y miente.
La palabra es un vestido invisible para un Rey que se cree un cuento que lo hace sentir menos tonto frente a los otros.
La confusa intervención derramó sobre la claridad que imperaba entre el espejo enturbiado y los pasos a conciencia, una suerte de herrumbre inarticulada, que estableció certeramente los límites de un contenido que no cesa de derramarse incesantemente.
¿Un ejercicio de palabras es más que el contenido?
¿Acaso los inertes pasos son vívidos?
¿Una pregunta encierra el todo?
¿Digo entre líneas lo que no quiero?
¿Oculta la palabra la incapacidad de expresar la certeza?
¿Existe la posibilidad?
¿Qué es?
¿Para que?
Entre 4 paredes, la libertad no habita en el cielo raso.
Entre Juli y yo, no hay mediadores.
Entre mi velero y yo, hay toda cantidad de objetos y sujetos, y nada me distancia, ni nada media.
Entre lo que pienso y logro hacer hay un mundo y prácticamente nada.
Entre la felicidad y la desdicha, habitan los pares de opuestos y un solo pensamiento.
Habita incansable una necesaria sin razón, una forma maleable, que sin actitud aparente recita la desconocida fórmula que emite una boca que sin rostro, arrulla la pesadilla de un Nirvana en technicolor.
La palabra que dice y oculta, habitáculo para quien lee. Expresa lo que desea ser entendido. Dice lo que desea ser escuchado.
Y miente.
La palabra es un vestido invisible para un Rey que se cree un cuento que lo hace sentir menos tonto frente a los otros.
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