Cápsula Del Tiempo De Lo Que Habita En Una Mente... (O el lóbulo izquierdo cuando está beodo de sentires...que es más o menos lo mismo)

Profunda superficie

Suelo tomar mis súbitos cambios como una manera forzosa de hacerme bien.
En pocos días aceleré decisiones de esa manera que me hacen sentir que crucé la puerta hacia la incertidumbre y la cerré tras de mi, para no tener donde volver.
Duele pero es efectivo.
También causa una cierta adrenalina.

A pesar del drástico cambio de hábitos, no resulta incómodo cuando uno ya tiene ganas de abandonar lo que viene haciendo, de la forma que lo viene haciendo.

Este juego de encastres que tengo entre manos no es el que hubiese elegido, pero es el que me regalaron.

La verdad sigue siendo la distancia hasta la primera mentira. O sea que lo necesario es quien se nos ajuste en algún lugar de forma tal que no sospechemos, y que cuando sospechamos nos disipe las dudas de manera convincente. ¿Cómo se hace? No tengo idea, solo acontece.

No tengo una vida diferente por cambiar ciertas cosas de lugar, si cambió mi rutina para bien, me rescata de la maravillosa anarquía de los últimos meses, tener que sentarme a comer, hacer la lista para el Super. Me da más tiempo tener todo en el living, encontrar el agua caliente a la mañana, o la mesa puesta el mediodía.

Anoche durante la cena hice una pregunta: Todos vamos a morir ¿no?, si tuvieras que elegir ¿que preferirías? ¿Agonizar por meses o un balazo? También pedí que no me conteste.

Por alguna razón sigue faltándome lo mismo de siempre, y no siento esa pesadumbre de los días.

Las cosas que deseo más siguen estando ahí; en un compás de virtual espera.

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Data

Esto no es un diario ni un semanal ni un mensual… Es una recopilación de lo que habita en un cerebro, en este caso el mío.