Puntos de fuga y cuerdas
Para él yo era una idiota. Así me sentía. Mi incultura le resultaba en algo que yo no llegaba a comprender del todo, lo cual acentuaba mi sensación de tonta.
Como ese libro; siempre había un libro; que el citaba y yo no había leído, y que me hacia pensar que de haberlo hecho quizás comprendería algo mas de lo que quería que entendiera de él. Siempre faltaba tiempo.
A mi me gustaba un poco eso de sentirme tonta, era algo que había querido experimentar, y no ser, en mi mundo de tuertos, en el que me decían que pensar era un defecto no congénito; según mi madre; por que ellos pensaban de la buena manera: poco y con sacudones de cabeza para centrifugar lo superfluo. Lo superfluo era todo lo que se acercara al centro, obviamente.
Acostumbrada a recibir elogios de todos lados y detrimentos secos de ombligos auto elaborados, me sentía extraña al principio, pero me resistí a salir corriendo el primer día, por cuestiones primero de orgullo y después creo que fue curiosidad, que mas tarde se transformó en otra cosa, esa otra cosa que solo es diferente y no por eso menos atractiva. Mas tarde me pregunte por que me quedaba escuchando a alguien que no podía cambiar su manera de comunicarse sabiendo que solo me mostraba su jactancia como una manera de ejercer ese torturador que todos llevamos dentro cuando lo que tenemos en frente tiene aspecto de victima.
Yo siempre había tratado de resistirme a comer carne muerta por otros, debe ser que lo fácil no me es tan atractivo, no todo el tiempo, pero lo difícil solo por plantearlo dificultosamente me aburría de la misma manera
Así que como siempre, me hice carne de parte de lo suyo, para navegar un poco dentro, y vivenciar mejor la cosa, pero nada resulto demasiado bien.
Claro, después con el tiempo, empecé a atar cabos de libros, y lecturas, y cosas, y cine, y eso. Y me di cuenta que todo lo que veía era la suma de montón de partes ajenas, la mayoría de sus palabras eran citas de alguien más.
No me sentí mejor, que cuando me di cuenta que mis citas, ya habían sido pensadas por alguien más que yo desconocía, pero ciertamente seria conocido por todo intelecto que se preciara de tal.
Entonces soñaba, dormía largas horas en intervalos incalculados y soñaba, a veces terminaban los sueños con mi imaginación y el agregado, iba a parar a algún escrito suelto, por que necesitaba verlo afuera para poder analizarlo más de cerca.
Y seguía despertando, teniendo la sensación de seguir durmiendo, encerrada tras unas livianas cortinas imposibles de desgarrar, de mover, de soplar.
Tengo mis obsesiones como cualquiera, y me obsesiono con bastante facilidad, lo que en general cuesta entender es, que para mi eso es mi normalidad, se que estoy obsesionada con algo, en general es mas un alguien, y voy en pos de eso hasta que me agoto, a veces son dos cosas al mismo tiempo, debe ser por eso que no me cuesta ser fiel, por que no puedo ver nada mas delante, ni a los costados.
A veces solo percibo en la mácula del ojo, las sombra de algo que se acerca, para darme cuenta que en realidad ya estaba ahí cuando lo percibí, entonces parece un descubrimiento de esos que hago después de estar horas en el agua, mojándome las ideas, escuchando lo mas parecido que hay al ruido blanco, o sea al todo o sea lo que no significa nada, no trae nada, no dice nada.
Como sea, descubrí una coincidencia entupida en realidad, porque seguramente había sido desarrollada por alguien más en su momento. En algo parecido a un sueño lucido, vi palabras sueltas, de esas que me gustan a mi, en asociación libre, y me puse a buscar que tenia que ver una cosa con la otra, y con algo que le había escuchado decir; aparte de preguntarme por que solo recordaba eso en aquel instante; y supuse que mi mente había hecho conexiones que yo todavía no podía ver. Revelé que había una conexión, y esa conexión venia de días atrás donde había estado haciendo agregados a un texto que nunca termino de escribir, a un libro que me cuesta releer, a una forma acabada en mi mente a la que no termino de ponerle palabras, y que cada ves que se las pongo me parecen o demasiado pretenciosas, o escasas totalmente.
Igual no termino de ver del todo el panorama completo, pero me senté a escribir esto como una manera de dejar salir este momento en el que me da la sensación de que no podría jamás dejar de escribir sobre esto, que no se que es.
Como ese libro; siempre había un libro; que el citaba y yo no había leído, y que me hacia pensar que de haberlo hecho quizás comprendería algo mas de lo que quería que entendiera de él. Siempre faltaba tiempo.
A mi me gustaba un poco eso de sentirme tonta, era algo que había querido experimentar, y no ser, en mi mundo de tuertos, en el que me decían que pensar era un defecto no congénito; según mi madre; por que ellos pensaban de la buena manera: poco y con sacudones de cabeza para centrifugar lo superfluo. Lo superfluo era todo lo que se acercara al centro, obviamente.
Acostumbrada a recibir elogios de todos lados y detrimentos secos de ombligos auto elaborados, me sentía extraña al principio, pero me resistí a salir corriendo el primer día, por cuestiones primero de orgullo y después creo que fue curiosidad, que mas tarde se transformó en otra cosa, esa otra cosa que solo es diferente y no por eso menos atractiva. Mas tarde me pregunte por que me quedaba escuchando a alguien que no podía cambiar su manera de comunicarse sabiendo que solo me mostraba su jactancia como una manera de ejercer ese torturador que todos llevamos dentro cuando lo que tenemos en frente tiene aspecto de victima.
Yo siempre había tratado de resistirme a comer carne muerta por otros, debe ser que lo fácil no me es tan atractivo, no todo el tiempo, pero lo difícil solo por plantearlo dificultosamente me aburría de la misma manera
Así que como siempre, me hice carne de parte de lo suyo, para navegar un poco dentro, y vivenciar mejor la cosa, pero nada resulto demasiado bien.
Claro, después con el tiempo, empecé a atar cabos de libros, y lecturas, y cosas, y cine, y eso. Y me di cuenta que todo lo que veía era la suma de montón de partes ajenas, la mayoría de sus palabras eran citas de alguien más.
No me sentí mejor, que cuando me di cuenta que mis citas, ya habían sido pensadas por alguien más que yo desconocía, pero ciertamente seria conocido por todo intelecto que se preciara de tal.
Entonces soñaba, dormía largas horas en intervalos incalculados y soñaba, a veces terminaban los sueños con mi imaginación y el agregado, iba a parar a algún escrito suelto, por que necesitaba verlo afuera para poder analizarlo más de cerca.
Y seguía despertando, teniendo la sensación de seguir durmiendo, encerrada tras unas livianas cortinas imposibles de desgarrar, de mover, de soplar.
Tengo mis obsesiones como cualquiera, y me obsesiono con bastante facilidad, lo que en general cuesta entender es, que para mi eso es mi normalidad, se que estoy obsesionada con algo, en general es mas un alguien, y voy en pos de eso hasta que me agoto, a veces son dos cosas al mismo tiempo, debe ser por eso que no me cuesta ser fiel, por que no puedo ver nada mas delante, ni a los costados.
A veces solo percibo en la mácula del ojo, las sombra de algo que se acerca, para darme cuenta que en realidad ya estaba ahí cuando lo percibí, entonces parece un descubrimiento de esos que hago después de estar horas en el agua, mojándome las ideas, escuchando lo mas parecido que hay al ruido blanco, o sea al todo o sea lo que no significa nada, no trae nada, no dice nada.
Como sea, descubrí una coincidencia entupida en realidad, porque seguramente había sido desarrollada por alguien más en su momento. En algo parecido a un sueño lucido, vi palabras sueltas, de esas que me gustan a mi, en asociación libre, y me puse a buscar que tenia que ver una cosa con la otra, y con algo que le había escuchado decir; aparte de preguntarme por que solo recordaba eso en aquel instante; y supuse que mi mente había hecho conexiones que yo todavía no podía ver. Revelé que había una conexión, y esa conexión venia de días atrás donde había estado haciendo agregados a un texto que nunca termino de escribir, a un libro que me cuesta releer, a una forma acabada en mi mente a la que no termino de ponerle palabras, y que cada ves que se las pongo me parecen o demasiado pretenciosas, o escasas totalmente.
Igual no termino de ver del todo el panorama completo, pero me senté a escribir esto como una manera de dejar salir este momento en el que me da la sensación de que no podría jamás dejar de escribir sobre esto, que no se que es.
“El carácter del hombre necesita agregar complejidad a la cultura, la ciencia y las artes. La sabiduría de la mujer, en cambio, se desarrollar precisamente a través de su espíritu interno, sin el esfuerzo del estudio."
Acerca del Shabat
Ein Ayá, de Rabbi Kook, 1900 y pico
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